03Guías de ahorro
Cómo bajar la potencia contratada (y ahorrar sin darte cuenta)
La potencia contratada se paga todos los días, uses o no la luz. Cómo saber si tienes de más, cómo calcular la que necesitas de verdad, cuánto se ahorra al año y cómo hacer el trámite paso a paso.
Escrito por Equipo luzgasia Asesoría energética digital · 6 min de lectura
Hay un sobrecoste que casi nadie revisa y que aparece en tu factura cada mes, llueva o truene: el término de potencia. Se paga por tener disponible cierta cantidad de kilovatios, los uses o no. Y muchísimas viviendas tienen contratada más de la que necesitan, a veces desde el día en que se construyó el edificio.
Es el ahorro más aburrido que existe y también el más seguro: no depende de que consumas menos, ni de que muevas la lavadora de hora, ni de que el mercado esté barato. Es dinero que dejas de pagar todos los días del año.
Qué es exactamente la potencia contratada
La potencia (en kilovatios, kW) es el máximo que puedes tener funcionando a la vez. Es la «anchura de la tubería» de tu instalación: cuanto más ancha, más aparatos simultáneos admite, pero más pagas de fijo cada día.
No confundas los dos conceptos de la factura:
- La potencia (kW) es capacidad. Se paga por tenerla disponible, los 365 días.
- El consumo (kWh) es lo que realmente gastas. Se paga por usarlo.
Puedes irte un mes de vacaciones con todo apagado: el consumo será cero y el término de potencia se cobrará igual.
En la tarifa 2.0TD puedes contratar dos valores distintos: uno para las horas punta y llano (de 8:00 a 24:00 en laborables) y otro para el valle (de 0:00 a 8:00 y todo el fin de semana). Ajustar cualquiera de los dos se nota en la parte fija de la factura, y el de punta es el caro. Los tramos los detallamos en precio de la luz por horas.
La señal de que tienes de más
La pista más clara es sencilla: si nunca se te dispara el interruptor general (el ICP), es muy probable que puedas bajar la potencia sin notar ningún cambio en tu día a día.
Piensa en tu peor momento del año: horno encendido, vitrocerámica al máximo, lavavajillas, aire acondicionado y alguien secándose el pelo, todo a la vez. Si ni siquiera entonces salta la luz, vas sobrado.
Hay tres situaciones en las que casi siempre sobra potencia:
- Pisos con potencia heredada del constructor. Se contrató con criterio de máximos, para cualquier inquilino imaginable, y nadie la ha vuelto a tocar.
- Casas donde la cocina pasó a ser de inducción o de gas. El aparato más glotón del hogar cambió y la potencia no.
- Viviendas donde la familia ha menguado. Menos gente, menos simultaneidad.
Cómo calcular la que necesitas de verdad
Es una cuenta de servilleta, no un cálculo de ingeniería:
- Haz la lista de lo que usas a la vez, no de todo lo que hay en casa. Nadie enciende el horno, la lavadora, la secadora y el aire simultáneamente.
- Suma sus potencias. Como orden de magnitud: horno 2-2,5 kW, vitrocerámica 1,5-2 kW por fuego en uso, lavadora 2-2,2 kW (solo mientras calienta agua), lavavajillas 1,5-2 kW, secadora 2-2,5 kW, aire acondicionado 0,7-1,5 kW por split, termo eléctrico 1,5-2 kW, microondas 1-1,5 kW, plancha 1-2 kW. Nevera, luces, televisión y router suman en conjunto unos 0,3-0,5 kW y están siempre.
- Añade un margen del 20-30 % para picos de arranque: los motores (nevera, lavadora, aire) consumen más en el instante de arrancar que en marcha.
- Redondea hacia arriba al escalón normalizado más cercano. Los habituales en vivienda son 3,45 · 4,6 · 5,75 · 6,9 · 8,05 · 9,2 kW.
Muchas casas contratan 4,6 o 5,75 kW por inercia cuando con 3,45 kW tendrían de sobra. Cada escalón que bajas es dinero fijo que dejas de pagar cada día.
Un atajo mejor que la cuenta: si tu contador es digital (lo es prácticamente en toda España), la distribuidora sabe cuál ha sido tu potencia máxima demandada real, mes a mes. Es el dato exacto que buscas, medido en tu casa y no estimado. Se consulta en la oficina virtual de la distribuidora, y a veces aparece en la propia factura como «maxímetro» o «potencia máxima registrada».
Cuánto se ahorra de verdad
El término de potencia se paga por kW y día, así que el ahorro es constante y predecible: bajar un escalón suele suponer entre 30 y 60 € al año, sin cambiar ni un solo hábito. Bajar dos, el doble.
No es el ahorro más espectacular que verás anunciado, pero tiene dos virtudes que ninguna oferta de tarifa tiene: no depende de nada y no caduca. No hay precio promocional que se renueve peor al año siguiente.
Cómo se hace el trámite
- Llama o escribe a tu comercializadora (no a la distribuidora: la comercializadora hace la gestión por ti).
- Indica la potencia nueva que quieres, en punta y en valle.
- Espera al cambio. En la inmensa mayoría de los casos no hace falta que vaya nadie a tu casa: con contador digital, la potencia se reprograma a distancia.
- Comprueba la siguiente factura para verificar que el cambio se ha aplicado.
Cuidado con la frecuencia. Bajar la potencia es gratuito una vez cada doce meses. Si la cambias más de una vez en ese periodo, puede haber costes de derechos de acceso o de actuación en el equipo. Por eso conviene calcularla bien a la primera, en vez de ir probando.
Y si te quedas corto, se puede volver a subir — pero entonces sí suele haber coste, y en algunos casos hay que actualizar el boletín eléctrico de la vivienda. Ajusta con criterio, no al límite.
Cuándo NO conviene bajar
Por honestidad, hay casos en los que este consejo no aplica:
- Si tienes coche eléctrico. La carga necesita potencia sostenida. Aquí lo inteligente no es bajar, sino repartir: potencia justa en punta y más holgada en valle, que es la franja barata y la hora en la que se carga.
- Si tienes bomba de calor o aerotermia. Son el consumo simultáneo grande del invierno.
- Si te salta el ICP alguna vez al año. Ya estás en el límite. Bajar significaría reorganizar cómo usas los electrodomésticos, y eso ya no es «ahorrar sin darte cuenta».
Déjanos hacer el número por ti
Calcularlo a mano se puede, pero es fácil quedarse corto —y que salte la luz cada vez que enciendes el horno— o largo, y seguir pagando de más. Y la parte que de verdad decide, la potencia máxima que has demandado de verdad, está en tus datos, no en una tabla genérica.
En luzgasia subes tu factura, leemos tu potencia contratada y tu perfil de consumo, y te decimos si puedes ajustarla y cuánto ahorrarías — junto con el resto de palancas, porque la potencia casi nunca viaja sola. Repasa también las 5 señales de que estás pagando de más.
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