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Tarifa TUR de gas: qué es, quién puede pedirla y a quién le conviene
La TUR es la tarifa de gas regulada por el Gobierno y se revisa cada tres meses. Te explicamos los tramos TUR 1, 2, 3 y vecinal, quién puede contratarla, cómo saber cuál te toca y en qué casos compensa más que el mercado libre.
Escrito por Equipo luzgasia Asesoría energética digital · 6 min de lectura
En gas existen dos mundos: el mercado libre, donde cada comercializadora pone su precio, y la TUR (Tarifa de Último Recurso), cuyo precio lo fija el Gobierno y se publica en el BOE. La TUR no es una oferta comercial: es una tarifa regulada a la que tienes derecho si cumples los requisitos, y durante los últimos años ha sido, para muchos hogares, la opción más barata sin hacer nada.
Conviene saber cómo funciona, porque se revisa cada tres meses y la próxima revisión cae el 1 de octubre.
Qué es exactamente la TUR
La TUR es el precio máximo que una comercializadora de último recurso (un grupo reducido de empresas designadas por la Administración) puede cobrarte por el gas. Tiene dos componentes, igual que tu factura de siempre:
- Término fijo: euros al mes por tener el suministro disponible, independientemente de lo que gastes.
- Término variable: céntimos por cada kWh de gas que consumes.
Los dos los fija el Ministerio, no la compañía. Eso significa que la TUR cuesta exactamente lo mismo la contrates con quien la contrates: no hay ofertas, ni promociones, ni letra pequeña. Lo que cambia entre comercializadoras de último recurso es la atención al cliente, no el precio.
Los cuatro tramos: TUR 1, TUR 2, TUR 3 y vecinal
No eliges tu tramo: te lo asigna tu consumo anual. Esta es la clasificación:
| Tramo | Consumo anual | Perfil típico |
|---|---|---|
| TUR 1 | hasta 5.000 kWh | Solo agua caliente y cocina |
| TUR 2 | de 5.001 a 15.000 kWh | Además, calefacción de gas |
| TUR 3 | de 15.001 a 50.000 kWh | Negocios pequeños, viviendas grandes |
| TUR vecinal | comunidades de propietarios | Calefacción central |
El término fijo sube conforme subes de tramo y el término variable baja. Por eso un hogar que solo cocina con gas paga muy poco de fijo, y uno con calefacción central paga más de fijo pero menos por cada kWh.
Ojo con el salto de tramo. Si tu consumo cruza los 5.000 kWh y pasas de TUR 1 a TUR 2, tu factura cambia de estructura. La comercializadora está obligada a reclasificarte, y lo hace mirando tu consumo de los últimos doce meses. Si tu casa ha cambiado (te has mudado, has instalado calefacción, has puesto una bomba de calor) merece la pena comprobar que estás en el tramo que te toca.
Quién puede contratarla
Los requisitos son objetivos y no dependen de tu situación económica:
- Estar conectado a la red de gas natural a una presión no superior a 4 bar. Es el caso de prácticamente cualquier vivienda.
- Consumir menos de 50.000 kWh al año, salvo la modalidad vecinal, que tiene sus propias reglas.
La TUR vecinal merece una mención aparte: la pueden pedir comunidades de propietarios de uso residencial, agrupaciones de comunidades y edificios públicos o de entidades sin ánimo de lucro con el mismo uso, y exige haber adaptado la instalación a la normativa de eficiencia — es decir, tener contadores individuales o repartidores de costes. Si tu edificio tiene calefacción central y todavía reparte el gasto por coeficiente de participación, ese es el primer trámite.
No hay requisitos de renta, ni de tamaño de vivienda, ni de número de personas. La TUR no es una ayuda social: eso es el bono social térmico, que es otra cosa y se puede acumular.
Cuándo cambia el precio (y por qué importa la fecha)
El término variable se actualiza cada trimestre: el 1 de enero, el 1 de abril, el 1 de julio y el 1 de octubre, y solo se mueve si el coste de la materia prima ha variado más de un 2 % al alza o a la baja. El término fijo se revisa una vez al año.
Esto tiene dos consecuencias prácticas:
- La TUR nunca te sorprende a mitad de trimestre. Sabes lo que vas a pagar durante tres meses. Frente a una tarifa indexada al mercado, eso es una ventaja real si no quieres estar pendiente.
- La subida o bajada llega toda de golpe. El 1 de octubre entra en vigor el precio del trimestre de invierno, que es justo cuando más gas se gasta. Es el momento del año en el que conviene mirar la factura.
¿Me conviene la TUR o el mercado libre?
La respuesta honesta es: depende de cuánto gastes y de qué te ofrezcan, y no hay una regla que valga para todos. Pero hay patrones bastante claros:
La TUR suele ganar si consumes poco. En TUR 1 y en la parte baja de TUR 2, el término fijo regulado es difícil de batir. Muchas ofertas del mercado libre compensan un kWh algo más barato con una cuota fija mensual más alta, y con poco consumo esa cuota se come el descuento.
El mercado libre puede ganar si consumes mucho. A partir de cierto volumen, unos céntimos menos por kWh multiplicados por miles de kWh sí superan la diferencia de fijo. Ahí es donde una oferta a precio cerrado tiene sentido.
La TUR es un suelo, no un techo. Como es un precio máximo regulado, funciona como referencia: si una oferta del mercado libre no mejora tu TUR, no es una buena oferta. Es la comparación más útil que puedes hacer.
Y hay un caso en el que la TUR no es opción: si consumes más de 50.000 kWh al año, estás obligatoriamente en mercado libre.
Cómo saber qué tramo tienes ahora mismo
Está en tu factura, aunque no siempre con ese nombre. Busca:
- El consumo anual o el histórico de doce meses, normalmente en una gráfica de barras.
- La palabra TUR seguida de un número, o «tarifa de último recurso», en el bloque de datos del contrato.
- Si no aparece TUR por ningún sitio, estás en mercado libre: tu tarifa la habrás contratado con una comercializadora normal.
Si no encuentras el consumo anual, súmalo del histórico. Si tu factura no trae histórico, pídelo a tu comercializadora: están obligadas a facilitártelo.
Lo que mucha gente no mira
Dos cosas que aparecen en casi todas las facturas de gas y que no son gas:
- El alquiler del contador. Unos céntimos al día, regulados, iguales en todas las comercializadoras. No es una palanca de ahorro, pero conviene no confundirlo con un servicio extra.
- Los mantenimientos y seguros de caldera. Estos sí son opcionales y cancelables, y suman más de lo que la gente cree. Es el mismo patrón que vemos en la luz, y lo contamos en 5 señales de que estás pagando de más por la luz.
La forma rápida de saberlo
Puedes hacer los números a mano: tu consumo anual, tu término fijo, tu término variable, y comparar contra la TUR publicada y contra las ofertas que tengas encima de la mesa. O puedes subir tu factura y que lo hagamos nosotros.
En luzgasia analizamos la luz y el gas por separado, cada uno con su propia tarifa y su propia fiscalidad, porque mezclarlos da cifras que no significan nada. Te decimos cuánto pagarías y por qué, en lenguaje llano.
Es gratis, sin compromiso y sin llamadas comerciales: primero ves tu análisis y después decides. Analiza tu factura ahora y sal de dudas antes de que entre el precio de invierno.