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PVPC o mercado libre: cuál te conviene según cómo consumes
El PVPC ha cambiado y ya no depende solo del precio diario de la luz. Explicamos en claro cómo se calcula ahora, en qué se diferencia de una tarifa fija o indexada del mercado libre, y a qué perfil le conviene cada una.
Escrito por Equipo luzgasia Asesoría energética digital · 5 min de lectura
Es la pregunta que más nos llega y la que peor se explica por ahí: ¿me quedo en la tarifa regulada o me paso al mercado libre? La respuesta depende de cómo consumes y de cuánto te importa la estabilidad, no de qué sea «mejor» en abstracto. Vamos a verlo sin humo.
Las tres opciones que existen de verdad
Cuando alguien dice «tarifa de luz» puede estar hablando de tres cosas muy distintas:
- PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor). La tarifa regulada. El precio de la energía lo calcula el sistema con una fórmula pública, y solo la pueden ofrecer las comercializadoras de referencia. No hay ofertas ni promociones: el precio es el que es.
- Precio fijo del mercado libre. Contratas un céntimo por kWh cerrado durante un periodo. Sabes lo que pagas pase lo que pase en el mercado.
- Precio indexado del mercado libre. Pagas el precio mayorista de cada hora más un margen de la comercializadora. Es la que más se mueve.
Solo puedes estar en PVPC si tu potencia contratada es igual o inferior a 15 kW, que es el caso de casi cualquier vivienda. Si tienes más, estás obligatoriamente en mercado libre — y eso, junto a los periodos horarios, es lo que explicamos en 2.0TD vs 3.0TD: qué tarifa de peaje te corresponde.
El PVPC ya no es lo que era
Aquí está el cambio que mucha gente no ha registrado. Hasta 2023, el PVPC seguía el precio diario del mercado mayorista casi al minuto: si un día había viento y sol, la luz se desplomaba; si había una ola de frío, se disparaba. Era barato de media y brutalmente volátil.
Desde 2024 se introdujo una reforma que reparte el cálculo entre el mercado diario y los mercados a plazo (los precios que se cierran con meses de antelación), con un peso que ha ido creciendo cada año:
| Año | Peso del mercado a plazo | Peso del mercado diario |
|---|---|---|
| 2024 | 25 % | 75 % |
| 2025 | 40 % | 60 % |
| 2026 | 55 % | 45 % |
Dentro de esa parte a plazo, el producto anual pesa algo más de la mitad, el trimestral algo más de un tercio y el mensual el resto.
Qué significa esto en la práctica: el PVPC de hoy es bastante más estable que el de hace tres años. Los picos duelen menos. Pero el trato tiene dos caras, y la segunda no se cuenta tanto: cuando el mercado está barato, el PVPC ya no baja tanto como bajaría antes. Se ha cambiado volatilidad por previsibilidad, y eso beneficia a unos perfiles y perjudica a otros.
A quién le conviene cada una
El PVPC te conviene si:
- Puedes mover consumo a las horas baratas. El PVPC sigue teniendo discriminación horaria real: si pones la lavadora, el lavavajillas o cargas el coche de madrugada o el fin de semana, el ahorro es tangible. Lo detallamos en precio de la luz por horas: punta, llano y valle.
- Tienes autoconsumo solar. La compensación de excedentes en PVPC funciona bien y el precio horario premia consumir cuando produces.
- No quieres estar pendiente de renovaciones ni de ofertas. El PVPC no caduca, no tiene permanencia y no se «renueva» a un precio peor.
Un precio fijo del mercado libre te conviene si:
- Consumes de forma plana. Si estás en casa todo el día, o trabajas desde casa, no puedes desplazar consumo y la discriminación horaria no te compra nada.
- Necesitas saber exactamente cuánto vas a pagar. Un presupuesto ajustado se lleva mal con una factura que varía.
- Encuentras una oferta que bate al PVPC de verdad. Que las hay — pero hay que comprobarlo con tus números, no con los del anuncio.
Un precio indexado te conviene si:
- Tienes mucho consumo desplazable y tolerancia al riesgo. Es donde más se puede ganar y también donde más se puede perder.
- Entiendes que el margen de la comercializadora y las cuotas fijas son la letra pequeña que decide si compensa.
El error que se repite: comparar el precio sin impuestos
Casi todas las ofertas que verás anuncian el precio de la energía sin impuestos. Tu factura los lleva: el impuesto eléctrico y el IVA (o el IGIC en Canarias, o el IPSI en Ceuta y Melilla). Comparar un precio con impuestos contra uno sin ellos te hace creer que una oferta es un 25 % mejor de lo que es.
La comparación válida se hace con las dos cifras en la misma unidad: euros al año, con impuestos, con tu consumo y tu potencia. Todo lo demás es marketing.
Y el error que cuesta más caro: mirar solo el kWh
El precio de la energía es la mitad de la historia. La otra mitad:
- El término de potencia, que se paga los 365 días uses o no la luz. Si tienes contratada de más, ninguna tarifa te va a arreglar eso — se arregla bajándola, y contamos cómo en cómo bajar la potencia contratada.
- Los servicios adicionales: mantenimientos, seguros, asistencias. No son energía y suman cada mes.
- La cuota fija de gestión, habitual en indexadas y en algunas ofertas fijas.
Hemos visto facturas donde el kWh era competitivo y el recibo estaba inflado por las otras tres cosas.
Cómo decidirlo con tus propios números
No hace falta que te creas nada de lo anterior: es comprobable. Coge tu última factura y mira tres datos — potencia contratada, consumo del periodo y lo que pagas por kWh con impuestos — y compáralos contra lo que te ofrecen, en coste anual.
O súbela y lo hacemos nosotros. En luzgasia la IA lee la factura en segundos, saca esos números y los compara con las tarifas reales que tenemos, con impuestos incluidos y con la fiscalidad de tu territorio. Si tu tarifa actual ya es buena, te lo decimos: es la única forma de que la cifra signifique algo.
Es gratis, sin compromiso y sin llamadas comerciales: primero ves tu análisis y después decides. Analiza tu factura ahora.