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Bono social eléctrico: qué es, quién puede pedirlo y cómo solicitarlo
El bono social aplica un descuento del 42,5 % o del 57,5 % en la factura de la luz a hogares que cumplen ciertos requisitos. Quién tiene derecho, cuánto supone de verdad, cómo tramitarlo paso a paso y los errores que dejan a mucha gente fuera.
Escrito por Equipo luzgasia Asesoría energética digital · 6 min de lectura
El bono social eléctrico es una de las ayudas más útiles y a la vez más desconocidas para rebajar la factura de la luz. Si cumples los requisitos, aplica un descuento directo sobre el importe, y no es pequeño. El problema es que mucha gente que tendría derecho ni lo sabe, y otra mucha lo pierde por no renovarlo a tiempo.
Vamos a verlo entero: qué es, cuánto descuenta, quién puede pedirlo, cómo se tramita y dónde falla la gente.
Qué es exactamente
Es un descuento regulado que se aplica sobre el término de energía y el término de potencia de tu factura. No es una oferta comercial: es un mecanismo de protección al consumidor fijado por norma, así que el descuento es el mismo lo pidas donde lo pidas.
Tiene una condición que conviene entender antes de nada: solo se puede aplicar sobre la tarifa regulada (PVPC), contratada con una comercializadora de referencia. Si estás en mercado libre y te conceden el bono social, tendrás que pasarte al PVPC para cobrarlo. No es un trámite complicado, pero hay que saberlo.
Cuánto descuenta
Para 2026, los porcentajes vigentes son:
| Categoría | Descuento |
|---|---|
| Consumidor vulnerable | 42,5 % |
| Consumidor vulnerable severo | 57,5 % |
El descuento no se aplica a toda la energía que gastes, sino hasta un límite anual de consumo con derecho a descuento, que varía según el tipo de hogar: es más alto si hay menores, si es familia numerosa o si el titular tiene reconocida una situación de especial vulnerabilidad. Por encima de ese límite, los kWh se pagan a precio normal.
Aun así, para un hogar medio el ahorro es de varias decenas de euros al año en la categoría básica y bastante más en la severa. Es, con diferencia, la palanca de ahorro más grande a la que puede acceder un hogar con pocos ingresos.
Quién puede pedirlo
Hay dos caminos: por renta y por circunstancia.
Por renta. Se compara la renta conjunta de la unidad familiar con el IPREM, que en 2026 está en 8.400 € anuales. Como referencia, para una persona que vive sola:
- Hasta unos 12.600 €/año entra como consumidor vulnerable.
- Hasta unos 6.300 €/año, como consumidor vulnerable severo.
Ese límite sube con cada miembro adicional de la unidad familiar, y sube más todavía si se da alguna de estas circunstancias: discapacidad reconocida igual o superior al 33 %, situación de violencia de género, víctima de terrorismo o dependencia reconocida.
Por circunstancia, sin mirar la renta. Pueden acogerse directamente:
- Familias numerosas, que entran como vulnerables con independencia de sus ingresos.
- Pensionistas del sistema de la Seguridad Social que perciban la cuantía mínima por jubilación o incapacidad permanente y no tengan otros ingresos relevantes.
Y existe una tercera categoría por encima: el consumidor en riesgo de exclusión social, que es quien cumple los requisitos de vulnerable severo y además está atendido por los servicios sociales de una administración que financia al menos el 50 % de su factura. En ese caso el suministro no se puede cortar por impago.
Los umbrales se actualizan, así que conviene comprobarlos en el momento de solicitarlo. El Ministerio para la Transición Ecológica mantiene una aplicación oficial de comprobación donde, metiendo tus datos, te dice si cumples antes de reunir un solo papel. Empieza por ahí: son cinco minutos y te ahorra el resto.
Cómo solicitarlo, paso a paso
- Comprueba si cumples en el comprobador oficial del Ministerio.
- Reúne la documentación: DNI o NIE de todos los miembros de la unidad familiar, certificado de empadronamiento colectivo (que acredite quién vive en la vivienda) y los justificantes de la circunstancia que alegues — título de familia numerosa, certificado de discapacidad, resolución de pensión mínima.
- Descarga el formulario oficial de solicitud del bono social. Es el mismo modelo para todas las comercializadoras de referencia.
- Envíalo a tu comercializadora de referencia por el canal que indique: correo electrónico, oficina virtual o correo postal. Si estás en mercado libre, tendrás que solicitar a la vez el paso al PVPC.
- Espera la resolución. Si te lo conceden, el descuento se aplica en las siguientes facturas.
La solicitud es gratuita. Nadie debería cobrarte por tramitarla, y si alguien se ofrece a hacerlo por un precio, no lo necesitas.
Los tres errores que dejan a la gente fuera
1. No renovarlo. El bono social caduca y hay que renovarlo: la obligación general es cada dos años. Es, de largo, la causa más común de pérdida del descuento — se concede, se olvida, y un día deja de aplicarse sin que nadie avise con suficiente claridad. Apunta la fecha en el calendario del móvil el mismo día que te lo concedan.
Para 2026 el bono está prorrogado y se mantiene automáticamente a quien ya lo estaba cobrando, pero eso es una prórroga concreta, no la regla permanente: la obligación de renovar sigue existiendo.
2. No comunicar los cambios. Si cambia tu unidad familiar, tus ingresos o tu situación, hay que comunicarlo. Cobrar un descuento al que ya no se tiene derecho obliga a devolverlo.
3. Dar por hecho que no se cumple. Los umbrales por circunstancia sorprenden a mucha gente: una familia numerosa entra sin límite de renta, y un pensionista con la mínima también. Si te encaja alguno de esos supuestos, compruébalo aunque creas que ganas demasiado.
El bono social térmico es otra cosa (y se cobra solo)
Se confunden constantemente. El bono social térmico es una ayuda para calefacción, agua caliente y cocina, se paga una vez al año mediante un pago único y no hay que solicitarlo: se concede automáticamente a quien era beneficiario del bono social eléctrico a 31 de diciembre del año anterior.
Es decir: si pides el eléctrico, el térmico viene detrás sin que hagas nada. Es otra razón para tramitarlo.
Y si no te corresponde, aún puedes ahorrar
El bono social es solo una de las palancas. Si no cumples los requisitos —o si los cumples pero el PVPC no te encaja— casi siempre hay margen en otros tres sitios:
- La potencia contratada, que se paga los 365 días del año. Es el sobrecoste más común y el más fácil de corregir: lo explicamos en cómo bajar la potencia contratada.
- La tarifa, si lleva años sin revisarse o se renovó a un precio peor sin que nadie te avisara.
- Los servicios extra: mantenimientos y seguros que no son energía y suman cada mes.
Repasa las 5 señales de que estás pagando de más y, si dudas entre regulada y mercado libre, PVPC o mercado libre: cuál te conviene.
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