03Guías de ahorro
Cómo ahorrar en calefacción este invierno (sin pasar frío)
La calefacción es el mayor gasto energético del hogar en invierno. Qué temperatura poner, qué sistema consume menos, el mantenimiento que sí se nota y los arreglos baratos que más ahorran — con los números en la mano.
Escrito por Equipo luzgasia Asesoría energética digital · 6 min de lectura
La calefacción es, con diferencia, el mayor gasto energético de una vivienda: en un hogar medio español se lleva alrededor de la mitad de toda la energía que se consume en el año. Eso significa que es también donde más hay que ganar — y donde un ajuste pequeño se multiplica por todo el invierno.
Esto es lo que de verdad funciona, ordenado de lo que más ahorra a lo que menos.
La temperatura: 19-21 grados de día, 15-17 de noche
Es el ajuste número uno y el más barato de hacer. Las recomendaciones oficiales de eficiencia energética sitúan el confort en 19-21 °C durante el día y 15-17 °C por la noche o cuando no hay nadie en casa.
Cada grado de más supone en torno a un 7 % más de consumo. Pasar de 23 a 20 grados es alrededor de un 20 % menos de gasto en calefacción, todo el invierno, sin comprar nada.
Y si tienes frío a 20 grados, la respuesta barata es ropa: un jersey equivale a dos o tres grados de termostato y no aparece en la factura.
El termostato programable es lo que más rinde
Calentar la casa cuando no hay nadie es tirar dinero, y hacerlo a mano nunca sale bien porque nadie se acuerda. Un termostato programable —o uno inteligente, si tu caldera lo admite— paga su coste en una temporada:
- Baja la temperatura automáticamente por la noche y en las horas en que la casa está vacía.
- La sube un rato antes de que llegues, para que no notes el hueco.
- Evita el error clásico de apagar y encender a lo bruto, que hace trabajar al sistema en su punto menos eficiente.
Si tienes radiadores de agua, añade válvulas termostáticas: permiten dar menos calor a las habitaciones que no se usan sin tocar la caldera. Es barato y se nota.
Qué sistema consume menos
No todos los sistemas cuestan lo mismo por cada unidad de calor. De más eficiente a menos:
- Bomba de calor (aerotermia o aire acondicionado con modo calor). Es la opción más eficiente con diferencia: entrega varias unidades de calor por cada unidad de electricidad que consume. Si tienes aire acondicionado, ya tienes una calefacción eficiente instalada y mucha gente no lo sabe.
- Caldera de gas natural. Sigue siendo, en la mayoría de los casos, más barata por unidad de calor que la electricidad convencional. Si es una caldera de condensación, mejor todavía.
- Radiadores eléctricos, convectores y emisores térmicos. Convierten un kWh de electricidad en un kWh de calor: ni más, ni menos. Son cómodos y baratos de instalar, y caros de usar.
- Estufas y calefactores portátiles. Lo mismo que el anterior, pero además concentrados en una habitación y con la tentación de dejarlos encendidos.
Cuidado con la comparación rápida. Que el gas sea más barato por kWh no significa que tu factura vaya a bajar cambiando de sistema: hay que contar el coste del equipo, el mantenimiento y los términos fijos. Si tu calefacción es de gas, el precio que pagas por ese kWh depende mucho de si estás en tarifa regulada o libre — lo explicamos en la tarifa TUR de gas.
El mantenimiento que sí se nota
- Purga los radiadores al principio de la temporada. Un radiador con aire dentro se queda frío por arriba y obliga a la caldera a trabajar más para calentar lo mismo. Se hace en diez minutos con una llave de purga y un recipiente.
- No los tapes. Un radiador detrás de un sofá, cubierto por una cortina larga o con una repisa encima pierde una parte significativa de su rendimiento. Necesita que el aire circule.
- Revisa la caldera según el calendario que marque el fabricante. Una caldera desajustada consume más y, sobre todo, es un asunto de seguridad.
- Pon un panel reflectante detrás de los radiadores que estén en pared exterior. Es cartón aluminizado, cuesta muy poco y devuelve al interior el calor que se estaba yendo a la fachada.
Los arreglos baratos que más ahorran
La mayor parte del calor no se pierde por el sistema, sino por la casa:
- Burletes en puertas y ventanas. Es el euro mejor invertido del invierno. Si notas corriente al pasar la mano por el marco, ahí se te está yendo el dinero.
- Cierra las persianas al anochecer y corre las cortinas. Una persiana bajada reduce bastante la pérdida por el cristal.
- Abre las cortinas de las ventanas al sur mientras haya sol. Calor gratis.
- Cierra las habitaciones que no uses, y sus radiadores.
- Ventila poco y rápido. Diez minutos con las ventanas abiertas de par en par renuevan el aire sin enfriar las paredes. Dejar una ventana entreabierta toda la mañana sí enfría la casa entera.
Si la vivienda tiene ventanas de una sola hoja de cristal o carpinterías antiguas, el cambio a doble acristalamiento es la reforma con más impacto — pero eso ya es una inversión, no un ajuste.
El tramo horario, si tu calefacción es eléctrica
Con la tarifa 2.0TD, la electricidad no cuesta lo mismo a todas horas, y la franja punta de la tarde (18:00 a 22:00 en laborables) coincide con el momento en que todo el mundo enciende la calefacción.
Si tienes acumuladores o suelo radiante eléctrico, el ahorro está en programarlos de madrugada, que es valle: calientan barato y sueltan el calor después. Con radiadores normales el margen es menor, pero adelantar el calentamiento a la franja llano y dejar que la inercia cubra la punta funciona. Los tramos exactos, en precio de la luz por horas.
Ojo con la potencia contratada
El invierno es cuando la potencia se pone a prueba: calefacción, horno y vitrocerámica a la vez. Si te salta el interruptor general varias veces, te has quedado corto. Si no salta nunca, probablemente te sobra y estás pagando fijo de más los 365 días — cómo bajar la potencia contratada.
Y si tu calefacción es eléctrica y va de madrugada, recuerda que en 2.0TD puedes contratar dos potencias distintas: una ajustada para el día y otra más holgada para el valle.
Y la palanca que no depende de ti
Todo lo anterior reduce lo que consumes. Lo que pagas por cada kWh lo decide tu contrato, y ahí es donde suele estar la diferencia grande. Una factura de invierno es, además, la mejor que puedes analizar: es la que enseña tu consumo en el peor mes del año, así que una comparativa hecha sobre ella no se queda corta.
En luzgasia subes tu factura —de luz, de gas o las dos, que analizamos por separado con su propia fiscalidad— y te decimos cuánto pagarías y por qué. Si lo que tienes ya es bueno, te lo decimos igual.
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